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El documento elaborado por el Observatorio
Provincial de la Sostenibilidad de la Diputación y
la Universidad de Málaga fue presentado ayer y
enciende la luz de alarma sobre la situación del
medioambiental en nuestra provincia.
Pero aunque la provincia muestra una imagen
"enferma", según el diputado de Medio Ambiente,
Miguel Esteban Martín, no hay que perder la
esperanza. Todavía se está a tiempo de minimizar los
efectos del cambio climático. Claro que, para ello,
es urgente e imprescindible que la provincia
sustituya su modelo de desarrollo económico actual,
que ha terminado por agotar sus recursos naturales.
Esteban señaló que esta situación puede tener
consecuencias en la economía y en el turismo de la
Costa del Sol. Y es que el documento pone de
manifiesto el incremento "disparatado" del consumo
energético en la provincia, que ha subido un 32,2%
en cinco años y se sitúa en siete puntos con
respecto a la media andaluza. Las áreas en las que
se han experimentado las mayores subidas han sido la
Axarquía, la Costa del Sol Occidental y Oriental,
como consecuencia del auge del sector turístico y
residencial.
Avisa también del agotamiento de los recursos
hídricos y del aumento del consumo de agua. El nivel
municipal se situó en 239,2 litros por habitante y
día el pasado año 2007. En localidades como Alhaurín
de la Torre, Cártama, Fuengirola, Vélez Málaga o
Torremolinos, el consumo medio superó los 300 litros
(más llamativo es el caso de Marbella, con 390
litros). El diputado de IU subrayó que Málaga está a
la cabeza de Andalucía en las denuncias por
ocupación del dominio público hidráulico (pozos sin
autorización, tomas de agua ilegales...), acaparando
más del 60% del total.
Málaga emite al año casi 12 millones de
toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, lo
que supone que cada malagueño produce 7,86 toneladas
anuales. Esto se debe, a juicio de Esteban, al uso
de combustibles fósiles y al abuso del vehículo
particular, frente al transporte privado.
Huella ecológica. Otro dato que aportó el
representante de la Diputación, aunque no aparece en
el estudio presentado ayer, es que, según cálculos
realizados hace cuatro años, la huella ecológica en
Málaga es de 4,76 hectáreas por habitante, por lo
que cada malagueño necesita esa extensión para
producir los recursos que va a consumir y para
asimilar los residuos que genera.
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Fuente: La Opinión de Málaga |