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Hoy hemos dicho adiós al
camarada Marcelino Camacho, un hombre que ha dedicado
hasta el último minuto de su vida a la lucha por la
libertad, la igualdad, la dignidad de los trabajadores y
por la mejora de las condiciones de vida de los más
oprimidos de esta sociedad, todo, con una coherencia que
hacen de él un ser único, ejemplar y excepcional. Hay
personas que nunca mueren y Marcelino es uno de ellos.
Él estará presente y vivo allá donde alguien se levante
y se rebele contra este Orden injustamente establecido.
Marcelino no fue, es. No vivió, vive... y el mejor
homenaje que le podemos hacer es continuar luchando
porque otro mundo mejor sea posible, un mundo más justo,
más solidario, más democrático y más sostenible. Tu
fuerza y tu coraje estaran presente en todas las
movilizaciones y batallas que tenemos que seguir
emprendiendo por una sociedad más justa. |