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Mi nombre es José Miguel, tengo 21 años soy
pizarreño y me encanta el circo. Mi relación con La
Carpa de Pizarra empezó poco antes de que se
celebrase el festival de circo de Pizarra, en el año
2005. Fue entonces cuenco empecé a conocer a los
artistas y desde el primer día que visite la carpa
todos y cada uno de ellos me abrieron las puertas de
su proyecto, haciendo que me sintiera como en mi
casa. Ellos me permitieron también hacer mío su idea
y fue un ejemplo de la apertura del colectivo al
pueblo, porque siempre me recibieron de una manera
muy especial.
Durante todo el tiempo que ha pasado desde que los
conocí, he estado colaborando con el proyecto en
todo tipo de actividades. Pero también he aprendido
muchísimas cosas, ya que han sido unos muy buenos
profesores y me han enseñado hacer malabares,
equilibrios y todo lo que rodea al arte del circo.
De hecho, hasta pude participar como percusionista
en una compañía de música circense, algo que hasta
entonces ni siquiera se me había pasado por la
cabeza. Y, más que todo eso, me han ayudado en mi
formación como persona. A crecer y madurar, porque
ellos tienen más experiencia que yo y han podido
aconsejarme en un montón de aspectos, convirtiéndose
en grandes amigos. Es más, la relación de los
miembros de La Carpa de Pizarra con mi familia
también ha sido muy intensa y basada en la
confianza, sin que haya existido jamás problema de
ningún tipo.
Desde que llegaron a Pizarra, creo que se han
convertido en un colecitvo más del pueblo. Han hecho
un montón de actividades para el municipio, desde
pasacalles hasta cursos o talleres y muchos de los
más pequeños saben ya lo que es pasar un día en el
circo gracias a la existencia del proyecto en el
campo de fútbol de La Vega. Allí, no incomodaban a
nadie, e incluso compartían espacio con el equipo de
fútbol, grupos de música que ensayaban en las mismas
instalaciones y también con las muchas familias y
grupos de amigos que se acercan hasta esa zona para
pasar un buen día de campo. Su relación con el
pueblo siempre fue buena y han permitido a mucha
gente de por aquí tener una visión diferente sobre
el teatro o el circo, poder acudir a espectáculos
que de otra manera no hubiesen llegado a Pizarra o
conocer a un montón de gente de muchos países que
han permitido fomentar la interculturalidad en el
municipio, además de llevar su nombre por toda la
geografía española, ya que el proyecto ha sido muy
conocido a nivel estatal.
Pero el apoyo que han obtenido, a pesar de todo
ello, ha sido muy poco por parte el nuevo equipo de
gobierno. El Ayuntamiento no hace más que ponerles
trabas para que puedan instalar la carpa de circo en
nuestro pueblo y el proyecto se plantea cada vez más
irse de Pizarra, a pesar de que muchos, como yo
mismo, estamos luchando para que permanezca aquí,
que es donde debe estar porque nació aquí y, en
parte, también es un proyecto nuestro, de los
pizarreños. Y muchos, al igual que yo, podrían
disfrutar de esta gente y sus enseñanzas si
conseguimos que La Carpa de Pizarra se quede aquí,
en el pueblo. Esperemos que los responsables
políticos sepan valorar bien la iniciativa de unos
jóvenes profesionales que sólo buscan ganarse la
vida como el resto del mundo y que pueden aportar
mucho a Pizarra. Entre todos, debemos conseguir que
se queden.
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J.M..
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