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Hace ocho años que los
vecinos de la Vega empezaron la lucha por la
recuperación de la capilla, justo después de que
fueran engañados por el que a la sazón era
presidente de la asociación de vecinos y que se
aprovechó del encargo que le habían dado para
gestionar su compra y quedarse con ella.
Ocho años
dan para mucho pensarán algunos. Y así es pero no
han sido suficientes como para solucionar el
problema. Durante este tiempo los vecinos han hecho
cuanto a estado en su mano para recuperarla:
Escritos al obispado, al ayuntamiento, a los
partidos políticos, entrevistas y reuniones con los
alcaldes, con el cura, con el obispo, encierro en la
iglesia, manifestaciones, asistencia a algunos
plenos del ayuntamiento, pegadas de carteles,
colgadas de pancartas, reparto de pegatinas y
octavillas, notas de prensa, cartas al director en
diversos medios escritos etc. Todo con el objetivo
de concienciar a la opinión publica en general y la
de los políticos en particular de que la capilla es
para la Vega un bien de interés histórico, cultural
y social, y que por lo tanto debía de estar
protegida.
Con la
revocación del PGOU anterior, que protegía el
edificio y mientras se vuelve a proteger por la
nueva corporación, se produce un vacío que aprovecha
su comprador para sin permiso de obra derribar la
espadaña y tirar la campana al suelo. Unos vecinos
la recogen de entre los escombros para ponerla a
disposición del ayuntamiento y son denunciados por
este hecho. Según una sentencia que todavía no es
firme los vecinos tienen que devolver la campana
porque esa es la ley. Pero llegados a este punto la
pregunta que todos se hacen es obvia ¿Qué dice la
ley y las ordenanzas municipales del que hace obras
sin permiso, por tanto ilegales? Como es el caso del
derribo del campanario ¿Quién se encarga ahora de
que la campana vuelva a su campanario tal y como
estaba antes de cometerse la ilegalidad de
derribarla? Los vecinos retiraron la campana de
entre los escombros, para salvarla del vertedero o
de la chatarrería, ese iba a ser su destino final
si ellos no lo remedian. Sus razones son claras, la
campana fue comprada por los vecinos en el año 1965
que sufragaron todos los gastos a través de una
colecta popular. ¿De quién es la campana? Mucho nos
tememos que el problema a los vecinos nos empieza a
venir grande. Pero también nos hacemos algunas
preguntas. ¿Cuando votamos no damos nuestro voto,
nuestra confianza, y nuestro poder a nuestros
representantes políticos? ¿No serán ellos los que
tienen la obligación de tomar el relevo de los
vecinos.¿No esta entre sus primeros deberes sobre
todo de los que tienen responsabilidad de gobierno
el cumplir y hacer cumplir la ley ? ¡Pues que lo
hagan es lo que les pedimos!
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A.M.L.J.
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